Naturaleza en rollos: la fabricación del linóleo

El material del que viste el suelo

Delmenhorst, una ciudad pequeña situada en el estado federado de Oldenburg, está muy lejos de las metrópolis más ajetreadas del mundo. Desde hace siglos, esta población rodeada de campos y praderas donde pastan felices las vacas, ha sido el centro de la industria del corcho. Quién hubiese pensado que esta apacible ciudad tendría algún día que preparar sus terrenos para innumerables edificaciones (y para el hito de la arquitectura en todo el mundo).

Lo que aquí y en otros lugares casi desconocidos desarrolla y fabrica DLW Flooring con la mejor calidad hecha en Alemania, pone una elegante base a los edificios más espectaculares de ciudades como París, Copenhague y Berlín, Milán y Barcelona, pero también Nueva York y Shanghái. Puede que estas incansables metrópolis y las ciudades de producción de DLW sean mundos aparte en muchos sentidos, pero en arquitectura y diseño, los pavimentos que allí se fabrican gozan de prestigio internacional desde hace tiempo.

Uno de los motivos clave para este éxito radica en la unión insuperable entre el carácter internacional y la cercanía, que ofrece grandes ventajas a los socios. Estos reciben un asesoramiento de igual a igual, que también viene dado con un conocimiento global del mercado, así como una gama de productos adaptada a las necesidades locales y una asociación de ciclos cortos que apuesta, cuando es posible, por una producción sostenible y local.

Con el linóleo, el estilo de vida de la modernidad encontró su suelo ideal. Gropius y Mies van der Rohe no tardaron en apreciar este material hecho de aceite de linaza, resinas, harina de madera y corcho, piedra caliza y yute, puesto que este tipo de pavimento está fabricado casi por entero a partir de materias primas renovables y cuenta con un equilibrio ambiental excelente.

La producción del linóleo de DLW

Hasta que las tiras de linóleo se colocan en el suelo, son necesarios muchos pasos de producción. Este pavimento se fabrica desde hace más de 150 años según una fórmula que ha permanecido casi inalterada. Galileo estuvo en la única fábrica de linóleo de Alemania, ubicada en Delmenhorst y pudo ver la producción de este clásico.

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El descubrimiento del linóleo

En los años 1860, Frederick Walton experimentaba con colores de secado rápido. Durante sus experimentos, descubrió en un bote una capa sólida parecida a la goma formada a partir de aceite de linaza oxidado. Tras varios intentos y la adición de otros materiales, creó finalmente en 1863 al primer linóleo.

Composición del linóleo

Además del aceite de linaza, el linóleo está compuesto de otros materiales naturales: harina de madera o corcho, piedra caliza triturada, resinas naturales y pigmentos. El yute sirve como material de base. Gracias a su resistencia, el linóleo fue un pavimento muy extendido hasta los años 50. Pero con la aparición del económico PVC, la moqueta y el parqué prefabricado el linóleo fue cayendo en el olvido.

En los años 1980, cuando la población comenzó a preocuparse cada vez más por el medio ambiente, el linóleo, al tratarse de un producto natural, volvió a ser atractivo. Este pavimento respetuoso con el medio ambiente y compostable tocó la fibra sensible de los consumidores modernos. Desde hace algunos años, el linóleo experimenta su retorno como pavimento atemporal, sobrio, natural y de alta calidad.

Im Presshaus für Inlaid-Linoleum, 1930

Linóleo Made in GermanyEl linóleo es el clásico indiscutible de la gama de productos de DLW, que incluye más de cincuenta pavimentos desarrollados en los talleres de diseño de la empresa y producidos en sus naves industriales. Desde allí, inician su camino a todos los rincones el mundo. ¿Qué importa que su lugar de partida sea solo un punto diminuto en el mapa?