Naturaleza en rollos: materias primas

Natural de verdad desde hace siglos

El linóleo está formado por un 100 % de materias primas orgánicas y minerales, de las cuales más de un 80 % son renovables y que poco han cambiado desde la invención del producto en el siglo XIX. Entre los componentes de linóleo se encuentran los siguientes:

El aceite de linaza, la harina de madera, la piedra caliza, el yute y la resina son los componentes principales del linóleo que se fabrica en la actualidad. A partir de un proceso de oxidación del aceite de linaza se genera la linoxina, un material viscoelástico al que añadiéndole resinas y agentes secantes crea una masa elástica: el cemento de linóleo. Este se estira hasta formar un cordón, se corta en porciones y se almacena hasta que se continúa con su procesamiento.

Aceite de linaza

El aceite de linaza se obtiene a partir de las semillas del lino. Los principales países productores son Canadá y Argentina, pero en Europa también se cultiva linaza, sobre todo en Francia, Reino Unido y en los estados federados de Alemania oriental.

 

 

Resinas

Las resinas son, además del aceite de linaza, el segundo componente más importante del aglutinante. Por norma general, las resinas naturales se extraen de plantaciones de árboles.

 

 

Harina de madera y corcho

La harina de madera procedente de Escandinavia o de Alemania y la harina de corcho, que se obtiene de la corteza del alcornoque y de desechos de corcho, sirven como material de relleno.

 

 

Harina de piedra caliza

La harina de piedra caliza (tiza) sirve de material de relleno en muchos pavimentos elásticos.

 

 

Harina de linóleo

La harina de linóleo se obtiene triturando y moliendo los restos de producción y se añade en cantidades dosificadas a la masa base.

Tejido de yute

El tejido de yute forma el material de base del linóleo. El yute proviene principalmente de plantas cultivadas en Bangladesh e India.

Pigmentos de color

Los pigmentos de color son de origen natural o idénticos al natural y, actualmente, no contienen plomo, cadmio ni cromo.

Gracias a las materias primas naturales y a su coloración propia, el colorista mezcla todos los pigmentos a mano y por separado en la fabricación.